Raviolis Caseros de Pera y Queso Stilton

Receta
Raviolis Caseros de Pera y Queso Stilton
Autor
RecetasCuisine
Raciones
4
Tiempo
Ingredientes
Para la pasta fresca

200gr de Harina de fuerza

2 Huevos

2 cucharaditas de café de Aceite de oliva

1 pizca de Sal

Para el relleno

1 Pera que sea bien dulce

100gr de Queso stilton

100gr de queso crema tipo Philadelphia

Para la Salsa

60gr de Queso stilton

½ Cebolla

200ml de Nata para cocinar (más un extra si se quiere menos espesa la salsa)

1 cucharada de Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Hola, hoy traemos una receta de las de echarle ganas y paciencia, sobre todo si es la primera vez que vas a hacer este tipo de plato. No es que sea super difícil, pero sí que requiere de una cierta destreza para manejar la pasta fresca. Pero que no cunda el pánico, que para eso nos metemos en faena, para aprender a hacer las cosas y disfrutar del proceso.

Una vez que le has pillado el truco, ya te avisamos que vas a hacer raviolis como si fueras la nonna María en la Toscana. Bueno, a lo mejor eso es venirse muy arriba, pero el caso es que pillarás soltura y te saldrán fenomenal.

Elaboración:

Yo para organizarme mejor, el día antes preparo el relleno y la salsa y lo dejo en la nevera hasta el momento de utilizarlo. Así el día que quiero comer los raviolis, solo hay qua hacer la pasta y rellenarla, así me resulta más cómodo.

Preparamos la salsa y el relleno

1. Equipamos el robot con el mezclador y añadimos un par de cucharadas de aceite. Al ser poca cantidad picamos la cebolla con el cuchillo y la ponemos en el bol. Si la quisiéramos picar con el robot, cuchilla ultrabalde y tecla PULSE (velocidad 13 en el modelo i-Companion) unos segundos.

2. Pelamos y descorazonamos la pera. La troceamos en daditos muy pequeños y la ponemos en el cestillo de vapor, dentro del bol. Así se cocinará con el vapor que se desprende mientras hacemos la salsa. Programamos cocción lenta P1, 130º, 7 minutos, con el tapón.

3. Finalizado el programa, quitamos un momento el cestillo para añadir al bol la nata y los 60gr de stilton desmenuzado. Salpimentamos al gusto. Si vemos que la pera está aún durita, volvemos a colocar el cestillo dentro del bol. Si viéramos que ya está muy tierna, pues no volvemos a colocar el cestillo y reservamos aparte.

Programamos velocidad 2, 100º, 10 minutos, con el tapón.

4. Finalizado el programa, retiramos (si no lo hemos hecho antes) el cestillo con la pera. Quitamos el mezclador y ponemos la cuchilla ultrablade. Trituramos con velocidad 12 hasta que nos quede como una salsa. Yo no trituré mucho para que se quedaran trocitos de cebolla enteros y así encontrarlos al comer. Lo tanteáis, y si os gusta la salsa más suelta, pues añadís un poquito más de nata o leche y trituráis de nuevo. Probamos de sabor y de ser necesario, rectificamos del sal y pimienta. Reservamos en un recipiente aparte y guardamos en la nevera.

5. Vamos con el relleno; en un bol o táper ponemos algo más de la mitad de la pera y la aplastamos con un tenedor, que nos quede deshechita. Desmenuzamos los 100gr de stilton y lo añadimos. Añadimos también el queso crema y mezclamos bien. Una vez mezclado, añadimos el resto de la pera que no hemos aplastado, y así nos quedarán trocitos más enteros que nos encontraremos al morder. Guardamos en la nevera hasta el momento de utilizar.

Hacemos la pasta fresca

1. Equipamos el robot con la cuchilla de amasar/picar. Ponemos en el bol todos los ingredientes y programamos velocidad 6, 8 segundos. Después, programamos pastry P1, 5 minutos, solo el tiempo de amasado, sin dejar levar.

Es normal y preferible que quede una masa de pequeñas bolitas, más bien dura, así no será pegajosa y nos hará pasar más de un apuro. Sacamos del bol y terminamos de amasar a mano hasta formar una bola lisa y uniforme. Si se nos pegara, pues ponemos un poquito de harina en la encimera.

2. Ponemos la masa en un bol espolvoreado con harina, tapamos con film y dejamos reposar en la nevera al menos 30 minutos. El reposo es fundamental para que la masa sea flexible y se estire bien.

Estiramos la masa

Cuando vayamos a estirar la masa, es imprescindible que todo esté impregnado de harina para que no se nos pegue y podamos hacerlo bien. La mesa, la máquina de pasta, las bandejas de los raviolis, el paño… todo bien espolvoreado de harina, como si nuestra cocina fuera el despacho de Tony Montana.

Si lo hacemos con máquina de pasta lo haremos de la siguiente manera:

1. Sacamos la masa de la nevera y tomamos una porción de unos 80gr, el resto lo dejamos tapado en la nevera para que no se reseque mientras.

2. Espolvoreamos la mesa con harina y estiramos un poco la masa. Ajustamos el rodillo de la máquina de pasta en posición de abertura máxima. Dependiendo de la marca de la máquina, puede ser el número más pequeño o más grande. En mi caso, tengo la Imperia y la abertura máxima del rodillo corresponde al número 6.

3. Pasamos una vez la masa, la doblamos en tres partes como un papel y pasamos otra vez por la máquina. La doblamos otra vez y volvemos a pasar.

4. Cerramos la abertura de la máquina dos posiciones, enharinamos y pasmos una vez más la masa.

5. Cerramos dos posiciones más la abertura de los rodillos, enharinamos y pasamos la masa una vez y ya tenemos una tira larga y fina. La ponemos sobre la mesa enharinada. Debe medir el doble de la longitud de nuestra bandeja para raviolis. La cortamos por la mitad.

Cada una de las veces pasaremos la mano por la superficie de la pasta añadiendo un poco de harina, sobre todo si la notamos un poco húmeda.

Si ya tienes mucha experiencia, o te ves con seguridad, puedes pasar de nuevo la masa por la posición más fina de la máquina. Cuanto más fina estiremos la pasta, más delicada resultará, pero también será más difícil de manejar y cocer.

Hacemos lo mismo con el trozo de masa que tenemos en la nevera.

Si no tenemos máquina de pasta

Sin máquina de pasta, hacemos el estirado con un rodillo dejándolo lo más fino que podamos. Especialmente importante aquí el detalle de la harina espolvoreada por todos sitios.

Rellenamos los raviolis

1. Cogemos la bandeja para raviolis y la espolvoreamos generosamente con harina.

2. Superponemos una de las tiras de masa, que quede holgada. Distribuimos el relleno en los huecos sin poner mucha cantidad, porque si lo llenamos demasiado, no podremos pegar bien los raviolis y se abrirán al cocer. Cuando hayamos pillado bien el truco, podremos rellenarlos más, pero para las primeras veces, mejor ir a lo seguro si no queremos terminar pidiendo la comida por Uber Eats.

3. Pintamos con agua los bordes de la masa y los espacios entre ravioli y ravioli.

4. Ponemos encima, tapando, la segunda tira de masa. Muy importante, espolvoreamos de harina. Apretamos con cuidado con los dedos primero los bordes y huecos. Y después, con la ayuda del rodillo pequeño, sellamos bien. El rodillo lo pasaremos delicadamente en las líneas de separación de los raviolis y presionando con cuidado. No mucho, solo hay que garantizar el contacto y el agua hará su papel, actuando de pegamento.

Damos la vuelta a la bandeja sobre un paño limpio y como no, espolvoreado de harina. Mi bandeja, tiene digamos filo, y se corta solo al pasar el rodillo. Los raviolis caen y solo hay que quitar la masa sobrante de los bordes. Si usáis una bandeja no cortante, se retira el exceso de masa y se separan los raviolis con una ruleta o cuchillo. Dejamos secar sobre el paño mientras vamos rellenando el resto. A mi me han salido 4 bandejas de 10 ravioli enteras, y media con los recortes de masa que he vuelto a unir y he pasado de nuevo por la máquina.

Si no tenemos bandejas para ravioli

Si no tenemos bandeja, lo que hacemos es, después de dividir nuestra tira de masa en dos partes, pintamos una de ellas con agua, ponemos montoncitos de relleno separados entre sí y tapamos con la otra mitad de masa. Con los dedos, presionamos entre ravioli y ravioli para que se peguen las dos partes. Hace falta cierta habilidad, pero no es muy difícil.

Cortamos con un cuchillo, o si tenemos la ruleta mejor, así nos quedará con la forma serpenteada. Dejamos sobre un paño enharinado para que se sequen un poco.

Cocemos los raviolis

Los raviolis se cuecen en agua hirviendo con sal, una cucharadita por cada litro de agua.

Los coceremos en tandas, por ejemplo, de 20 en 20 unidades, ya que son muy delicados. Los añadimos al agua hirviendo y los cocemos entre 3 y 5 minutos con un hervor suave: hay que ir probando, a los 3 minutos, sacamos uno y comprobamos el punto de cocción, dependiendo de como lo notemos, pues sacamos ya del agua o mantenemos. Si a los 5 minutos no estuvieran cocidos para nuestro gusto, pues alargamos un poco más.

Una vez listos, los sacamos con cuidado con una espumadera y escurrimos un poco.

Servimos las raciones en el plato y ponemos en cada uno un poquito de la salsa que tenemos reservada. La salsa ha de estar caliente a la hora de servir, por lo que si no la tenemos recién hecha, la calentaremos en el microondas mismo, mientras se cuecen los ravioli.

Congelar los ravioli

Si hacemos más cantidad de la que vamos a comer en ese momento, podemos congelarlos una vez estén rellenos y sin cocer. Para ello, los ponemos en una bandeja sobre un paño enharinado y los congelamos durante dos horas. Pasado ese tiempo, los metemos en una bolsa hermética y dejamos en el congelador donde nos aguantarán tres meses sin problema, o más si el relleno es de verdura.

Los raviolis congelados se cuecen sin descongelar directamente en agua hirviendo. Una vez puestos en el agua, cocemos entre 3-5 minutos desde que el agua reanude el hervor, vamos probado hasta asegurarnos que están en su punto, deben quedar al dente pero no crudos.

Notas:

– La equivalencia para hacer pasta es 100gr de harina y un huevo (L oXL) por ración. Si es para hacer raviolis, estas cantidades nos valdrán para dos raciones.

– Según el tipo de harina que utilicemos, puede quedarnos demasiado seca o demasiado chiclosa al amasarla. Para corregir si queda seca, pondremos un pelín de agua tibia, y si queda chiclosa, corregiremos añadiendo un pelín más de harina. La consistencia de la masa tiene que ser firme y seca, para nada húmeda o luego nos dará problemas a la hora de estirarla.

– Si tomáis de base esta explicación de hacer pasta, y preparáis los raviolis con otro relleno que os guste, es muy importante que dicho relleno esté frío en el momento de montar los raviolis, y es muy importante también que esté bien escurrido, una cosa es que sea una pasta blanda y otra muy distinta que suelte líquido. Cualquiera de los dos casos, nos puede arruinar los raviolis. Para evitarlo, si es un relleno cocinado, lo prepararemos con la suficiente antelación para que a la hora de usarlo esté frío. Y si es un relleno que podría soltar agua, como el queso fresco, lo pondremos en un colador un rato antes para que escurra ese exceso de líquido.

 

Fuente: Ya Estamos en Casita

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.